No llegué al lugar indicado, a priori. La fecha se reprogramó a este boliche (ex Metrópolis) tan distinto y tan lejano al originalmente propuesto. Entradas las ocho de la noche la gente se empezó a hacer presente y colmar finalmente en un 90 % este nuevo espacio musical llamado Groove. La tocada arrancó a las nueve en punto, y vaya si lo fue.
A los rosarinos se los notó inspirados, con una lista de temas variada y extensa, muy ensayados y sonando muy al frente, al mejor estilo grunge del que se nutrieron desde jóvenes. Dado que se trataba de la presentación oficial de “Compost”, salido el año pasado, no resultó extraño el hecho de que la mayoría de los temas que lo integran, fueran tocados a lo largo del concierto. “Conexión”, fue el elegido para abrir la noche, seguido de “El huracán” y el clasiquísimo “Estrella”.
Los invitados coterráneos fueron parte importante de la banca escénica y arreglos. Uno de ellos fue Nahuel Marquet, acordeonista que grabó en el primer disco el tema “Qué se yo”, mismo que le tocó acompañar en la noche del sábado. Otro que se supo lucir es Andrés Abramowsky, en mandolina.
Promediando el show, se sucedieron canciones más antiguas y festejadas en seguidilla –“Frágil”, “Servile”, y el inédito “Amarrado”-, que dieron una espesa variación tímbrica y color compositivo. Como no podría ser de otra manera, para el cierre se sumaron las clásicas y (“lookeadas”) “Esquina” y “La gran ola”, para dar lugar al fin con la referencial “Barek”, pasadas las once.
En conclusión, fue una excelente presentación desde lo escénico, el sonido y la calidad de ejecución, por ende una digna muestra en Capital de su último trabajo discográfico. Para los que se quedaron con las ganas, repiten fecha el viernes 15 en el mismísimo Groove, ubicado en la porteña Plaza Italia.
Leandro Guillen

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